24 de febrero de 2009

Un pequeño homenaje a un genio de laberintos y ficciones: Jorge Luis Borges

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El sólo hecho de planear el homenaje de tan genial escritor presenta un problema: ¿Mis palabras serán lo suficientemente dignas como para venerar a este vate y diseñador de ficciones? Ya muchas palabras han sido invertidas en su persona; las mías veintitrés años después de su muerte.

Conocí a Borges tardíamente, hecho que nunca me perdonaré. Fue el año 2008 a través de su majestuoso libro "Ficciones". Allí me maravillé con cuentos como el archiconocido "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius", el irreal "Las Ruinas Circulares", la idílica "Biblioteca de Babel", mi favorito: "El jardín de senderos que se bifurcan", "El Sur" y "La muerte y la Brújula" entre varios más. Entonces decidí iniciar un estudio profundo sobre la persona de Borges. Primero, invertí dinero y tiempo con el objetivo de acoplar su obra a mi biblioteca personal. Libros como "El Aleph", "El libro de Arena", "El Hacedor", "Historia Universal de la Infamia", "Historia de la Eternidad", "El Informe de Brodie", "Otras Inquisiciones" y "Cervantes y el Quijote" rápidamente fueron devorados por mis ojos y asimilados por mi mente, sin embargo hasta el día de hoy no han sido digeridos en su totalidad. Las obras magnificas son de fácil reconocimiento; cada vez que las relees te entregan algo nuevo.

Todo comenzó con un joven Borges que por el segundo lustro de vida, allá por los comienzos del siglo XX, se volvió un curtido lector y traductor. Un hombre formidable que aprendía idiomas con el simple propósito de leer a un autor inasequible. Así fue como conoció a Schopenhauer y Kierkegaard, sin mencionar a un buen cúmulo de filósofos. Su primer libro "Fervor de Buenos Aires" se presenta, en parte, como una proyección de su redescubrimiento amoroso de Buenos Aires. Tal como él lo dijo, es quizá una entrada a su obra posterior. Poética, expresa sus versos consonantes al ultraísmo (estilo lírico que se trajo desde España). Estilo que posteriormente abandonó. Influenciado por genios opacados por el avanzar de los tiempos como el argentino Macedonio Fernandez, y poemas magistrales como "Martín Fierro", el joven Borges se nutrió de la biblioteca personal de su querido padre. Muchos tormentos y pesares quizá le contagiaron dichos filosóficos escritos. También, inefable su amor por Alonso Quijano y el Quijote. Cuentos como "Pierre Menard, autor del Quijote", "Sueña Alonso Quijano" y "Miguel de Cervantes" entre varios más así lo expresan. Gusto secundario al contrincante del genio barroco español, Francisco de Quevedo. No obstante, le hizo sus homenajes en libros ensayísticos como "Otras Inquisiciones".


Un hombre atrapado en laberintos

Algunos han intentado clasificar a este genio como postmoderno, otros como moderno, yo una vez hice intentos misteriosos por encontrar vestigios de una literatura romanticista en sus páginas. Pero sólo tras estudiar su vida pude entender que él bosquejó un nuevo movimiento literario cuyos gestores son la reflexión filosófica y la fantasía. Fantasías tales que alcanzaron el apogeo de un pensamiento que lo ha hecho digno de vítores impensados antes para un artista literario: incontables son las dedicatorias que su tumba en Ginebra recibe de sus adeptos soñadores.

A diferencia de su obra narrativa, no me considero un conocedor culto de su obra poética. Mas creo que hay un poema que refleja parte de sus pesares, su gran pecado:

He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer.
No he sido feliz.
Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz.

Cumplida no fue su joven voluntad.
Mi mente se aplicó a las simétricas porfías del arte,
que entreteje n
aderías.

Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado.
La sombra de haber sido un desdichado.

El Remordimiento

¿Acaso es una proyección del pesar de todo reflexivo exuberante? ¿Todo aquél que busca el camino a lo preternatural a través de la ciencia o filosofía? Es el precio que se paga. Y quizá Borges así lo interpretó también. En una entrevista que dio lugar con Borges en España tras ganar el prestigioso Premio Miguel de Cervantes, este inventor de laberintos profirió palabras que quizá fueron interpretadas como un testimonio de urgencia:

Pues yo soñé que mañana me moría. Que sentía una gran sensación de alivio. Me desperté de ese sueño sintiéndome francamente feliz. Y sentía que me moría, una ovación, una libertad...

Jorge Luis Borges, 1980.




Es mi interpretación que Borges tuvo un sufrimiento autopoiético toda su vida: Sus mismos pesares que elevaron tan alto su obra, fueron el origen de los tormentos que le impidieron ser feliz. Es decir, creaba los mismos tormentos que le permitieron formar esos "ficcionarios" que nunca serán olvidados.

Y dentro de sus laberintos en vida, tuvo un amigo particular a quien quiero destacar: Adolfo Bioy Casares. Otro maestro argentino, autor de libros como "La Invención de Morel", "El Sueño de los Héroes" y "Dormir al Sol", entre otros. Quizá su gran amigo que, en los últimos años de su vida no veía más de cuatro veces al año. También personaje de su cuento "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius". No es una sorpresa que sin contar a Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo y su esposa María Kodama, Borges fue un lobo estepario padeciente y carguero de sus abatimientos.


Jorge Luis Borges y María Kodama


El Paraíso de Borges

Creo que de todos los cuentos de Borges, "La Biblioteca de Babel" merece una mención específica. Cuenta de una biblioteca aparentemente infinita que contiene incontables volúmenes de libros con un aparente desorden. Dicho desorden responde a un orden preexistente al hombre. Una biblioteca que se sigue de una metáfora de Borges; su sueño del paraíso. Para Borges el paraíso debía ser como una infinita Biblioteca. Borges percibió la ironía del destino cuando su ceguera congénita profundizó hasta niveles insoslayables, mismo año en que fue nombrado director de la Biblioteca Nacional:


Poco a poco fui comprendiendo la extraña ironía de los hechos. Yo siempre me había imaginado el Paraíso bajo la especie de una biblioteca. Ahí estaba yo. Era, de algún modo, el centro de novecientos mil volúmenes en diversos idiomas. Comprobé que apenas podía descifrar las carátulas y los lomos. Entonces escribí el Poema de los Dones:

"Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios,
que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche"

Jorge Luis Borges


Tal como lo dijo Borges, ironía del destino, que a muchos se nos aparece: Cuando encontramos las delicias de la vida y se nos priva de poder saborearlas.


Libros que recomiendo de Borges

Le debo a Miguel de Unamuno (uno de mis mentores espirituales, junto a Goethe y Borges) la enseñanza de estudiar obras sin desconocer a sus autores. Al contrario de los griegos clásicos que no vanagloriaban artistas, sólo obras. También muy distinto a los posmodernos actuales que afaman artistas que quizá sólo tienen una buena obra y de vítores efímeros. Admirar el arte considerando la vida de un artista es casi indispensable; es la epistemología a la base de dicha arte. Nos permite entender en cierta medida los subjetivismos del artista. Centrarse únicamente en la obra es, quizá, soberbio. Lo recién expresado puede ser utilizado para justificar la dificultad que me presenta recomendar obras aisladas. Sin embargo, puedo mencionar sus obras que, según mi parecer son angulares: "Ficciones", "El Aleph" y "El Libro de Arena". Según los críticos, su mejor obra es "Ficciones"; según el mismo Borges, es "El Libro de Arena". Quizá Borges dio tal sentencia porque este último esboza proyectivamente una semidenudez de su genialidad y sus pesares. Ciertamente la lectura de Borges requiere ciertas nociones de filosofía de la ciencia y existencialista, y ¿por qué no? imaginación para poder ser comprendida en su totalidad (o aparente totalidad). El lector no debe dejar que tales requerimientos implícitos le ahuyenten. Mi recomendación es que inicien sus lecturas tal cual y luego lean comentarios e interpretaciones sobre sus cuentos. Por ejemplo, en cuentos como "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" y "Funes el memorioso" dan libertad a diversas interpretaciones. Por ejemplo, sobre este último Borges lo explica como una "metáfora del insomnio", mientras yo como lector lo analizo como si fuese un caso clínico de hipermnesia. Además hay otros libros como "Antología de la literatura fantástica" que compendia los cuentos que según Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, merecen mirarse como primordiales en su género. Un cuento que ciertamente es espeluznante si se le constrasta con los datos de la vida de Borges es el cuento favorito del mismo: "Donde su fuego nunca se apaga" de May Sinclair. Recomendado para quienes sueñan con volver algún día a la inocencia de la infancia.


Últimas Palabras

Y me despido pidiendo disculpas, maestro Borges. Sé que este pequeño homenaje no es digno de llevar tu nombre. No representa un estudio exhaustivo de tu persona; simplemente un momento de conmemoración a tu genialidad. Quizá más adelante en este blog tenga el tiempo y las destrezas como para escribir un artículo digno de mencionar laboriosamente tu existencia y, quizá, alguno de tus laberintos.

No comparto muchas de tus posturas políticas en vida, por lo taxativo de algunas de vuestras sentencias y no por la validez de tus parsimoniosos argumentos. Sin embargo, la política es quizá como tú bien dijiste, la disciplina más triste en que el humano puede desempañarse. Y, en palabras mías, la menos honorable. Si nos declaramos agnósticos (en el sentido de que exista o no exista un Dios, nos consideramos incapaces de comprender tal entidad metafísica), ¿podemos adjuntar nuestras reflexiones a un lineamiento político? Sólo debiera haber respeto entre posturas, y no barreras. Tal como tú lo dijiste cuando diste a conocer algunos polémicos pensamientos, los que te llevaron a dejar de ser considerado para el Nóbel de literatura: "Lo importante es la hombría de bien, ser un caballero que no sacrifica lo que piensa por un premio".



No me queda más que decir adiós hasta una nueva lectura tuya, una nueva odisea entre laberintos. A ti, admirador del Quijote, que al igual que Alonso Quijano, viviste de tus alucinaciones hasta el final, perdiéndote en ellas. Tu laberinto es la analogía de los delirios de Alonso Quijano. A veces releyendo tu cuento "Las Ruinas Circulares", entre reflexiones inspiradas en tus genialidades, pienso: ¿No será Borges un sueño? Y la profunda envidia que le tengo a esa hermosa Argentina que cobijó a Borges, ¿no será también un sueño? Quizá todos somos simplemente el sueño de un viejo de tiernas facciones. Quizá todos somos un sueño de Borges. Tal como él dijo una vez: "Quizá la historia universal es la historia de unas cuantas metáforas".




Renzo Lanfranco G.
 

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